- Gensanta, hija, sí que tienes esto abandonao...
- Ya, es que lo he puesto en cuarentena, que está de moda con lo de la gripe y eso, por que claro, como ahora resulta que odio a muerte la oposición y tengo conflicto existencial, pues quiero alejarme de todo lo que me recuerde a ella, incluyendo este blog.
- ¿Ahora resulta? Perdona, bonita, pero ¿cuándo no es Pascua? Además, por esa misma regla de tres, también tendrías que meter los carperis en el Paquete Azul en el que vinieron y enviarlos a franquear en destino al desierto del Gobi.
- Perdona que discrepe, pero no me parece nada acertada esa solución. Te recuerdo que en el pacto de no agresión pre-veraniego ya me comprometí a no deshacerme de los carperis por vía de ignición ni mediante destructora de papel y, por supuesto, mediante ninguna otra forma que tuviera análogo resultado y que, de hecho, iba a tratar de llegar con ellos a un arreglo pacífico de nuestras hostilidades.
- ¿Y en qué punto estais ahora?
- Pues mira, en el mismo que los matrimonios que con la crisis no se pueden permitir económicamente divorciarse o separarse y tienen que convivir como buenamente puedan. Mis carperis y yo coexistimos pacíficamente, ellos tienen su sitio y yo el mío dentro de la habitación, y a veces hasta me los llevo a la biblioteca, que eso es de ser súper conciliadora y demuestra verdadera voluntad de llegar a un arreglo.
- Y ¿hay alguna posibilidad? ¿O va a tener que acabar interviniendo la ONU?
- A ver, posibilidad, lo que se dice posibilidad, hay; pero claro, el concepto clave no es el de posibilidad, sino el de probabilidad, porque lo que es posible pero improbable tiene casi el mismo valor que lo que es directamente imposible.
- Supongo que no hará falta que te recuerde, porque tú ya lo sabes pero te estás haciendo la longanizas, que la mayor o menor probabilidad de éxito depende a fin de cuentas de ti. A todo esto ¿qué opina la persona que se ha ganado el cielo por prepararte la oposición?
- El pobre está desesperado conmigo, pero opina más o menos lo mismo.
- Y tú ¿qué piensas?
- Cuando empieza la semana, que va a salir bien, cuando acaba, que ha salido mal.
- Pues mira, yo lo que pienso es que tienes dos opciones: a) que algún buen samaritano te arree un par de hostias y te dejes de idioteces; b) que te busques un trabajo de una vez por todas.
- Sí hombre, estando como están las cosas...
- Pues ya me contarás qué hacemos si no.
- Ahora mismo sólo se me ocurre que tú, seguir reflexionando y dando porsaco cuando menos falta haga y yo, intentar llegar sin morir en el intento a los temas de esta semana y de las próximas, y si es posible al examen, mientras no tenga una revelación y lo deje todo para dedicarme a, pongamos, criar agapornis en el Amazonas.
- Por mí bien.
(*) Desquiciado monólogo en forma de diálogo conmigo misma. Si a alguien le recuerda al dialogador misterioso tengo que decir que sí, está inspirado en él.
- Y una mierda, esto es un plagio con todas las letras.
- Coño, esto sí que no me lo esperaba.
- Ya, es que lo he puesto en cuarentena, que está de moda con lo de la gripe y eso, por que claro, como ahora resulta que odio a muerte la oposición y tengo conflicto existencial, pues quiero alejarme de todo lo que me recuerde a ella, incluyendo este blog.
- ¿Ahora resulta? Perdona, bonita, pero ¿cuándo no es Pascua? Además, por esa misma regla de tres, también tendrías que meter los carperis en el Paquete Azul en el que vinieron y enviarlos a franquear en destino al desierto del Gobi.
- Perdona que discrepe, pero no me parece nada acertada esa solución. Te recuerdo que en el pacto de no agresión pre-veraniego ya me comprometí a no deshacerme de los carperis por vía de ignición ni mediante destructora de papel y, por supuesto, mediante ninguna otra forma que tuviera análogo resultado y que, de hecho, iba a tratar de llegar con ellos a un arreglo pacífico de nuestras hostilidades.
- ¿Y en qué punto estais ahora?
- Pues mira, en el mismo que los matrimonios que con la crisis no se pueden permitir económicamente divorciarse o separarse y tienen que convivir como buenamente puedan. Mis carperis y yo coexistimos pacíficamente, ellos tienen su sitio y yo el mío dentro de la habitación, y a veces hasta me los llevo a la biblioteca, que eso es de ser súper conciliadora y demuestra verdadera voluntad de llegar a un arreglo.
- Y ¿hay alguna posibilidad? ¿O va a tener que acabar interviniendo la ONU?
- A ver, posibilidad, lo que se dice posibilidad, hay; pero claro, el concepto clave no es el de posibilidad, sino el de probabilidad, porque lo que es posible pero improbable tiene casi el mismo valor que lo que es directamente imposible.
- Supongo que no hará falta que te recuerde, porque tú ya lo sabes pero te estás haciendo la longanizas, que la mayor o menor probabilidad de éxito depende a fin de cuentas de ti. A todo esto ¿qué opina la persona que se ha ganado el cielo por prepararte la oposición?
- El pobre está desesperado conmigo, pero opina más o menos lo mismo.
- Y tú ¿qué piensas?
- Cuando empieza la semana, que va a salir bien, cuando acaba, que ha salido mal.
- Pues mira, yo lo que pienso es que tienes dos opciones: a) que algún buen samaritano te arree un par de hostias y te dejes de idioteces; b) que te busques un trabajo de una vez por todas.
- Sí hombre, estando como están las cosas...
- Pues ya me contarás qué hacemos si no.
- Ahora mismo sólo se me ocurre que tú, seguir reflexionando y dando porsaco cuando menos falta haga y yo, intentar llegar sin morir en el intento a los temas de esta semana y de las próximas, y si es posible al examen, mientras no tenga una revelación y lo deje todo para dedicarme a, pongamos, criar agapornis en el Amazonas.
- Por mí bien.
(*) Desquiciado monólogo en forma de diálogo conmigo misma. Si a alguien le recuerda al dialogador misterioso tengo que decir que sí, está inspirado en él.
- Y una mierda, esto es un plagio con todas las letras.
- Coño, esto sí que no me lo esperaba.




